El lomo de cerdo fresco es una de las piezas nobles más valoradas y cotizadas del cerdo. Al corte, destaca por un color rojo brillante y un veteado de grasa intramuscular infiltrada que le otorga una jugosidad, ternura y un sabor excepcionales.
Características principales
- Ubicación: Músculo alargado y cilíndrico situado junto a la espina dorsal del animal, bajo las costillas.
- Textura y Consistencia: Carne magra, limpia de nervios o huesos, sumamente blanda debido a su infiltración grasa.
- Nutrición: Es rico en proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B y minerales. Su grasa aporta un alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) benéficos para el organismo.
Métodos recomendados de cocinado
Dada su gran versatilidad y terneza, este corte no requiere de preparaciones demasiado complejas para destacar:
- A la plancha: Cortado en filetes no muy finos, cocinado rápidamente a fuego fuerte para sellar los jugos. Sazonar con sal gruesa al final.
- Al horno: En una sola pieza (bridada con hilo de cocina) frotada con manteca o aceite de oliva, hierbas aromáticas como tomillo o romero y ajos.
- En salsa tradicional: Guisado suavemente acompañado de reducciones de vino (como el Pedro Ximénez o vino rosado) y una base de cebollas, pimientos y zanahorias.
- A la sal: Cubierto por completo de sal gorda y horneado en su propio jugo; una alternativa idónea para consumir tanto en caliente como frío a modo de fiambre.













